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Uno de los  elementos que más curiosidad y atención causa además de ser el más representativo cuando hablamos del método Pilates es el Balón Suizo, también conocido como fitball o pelota de nacimiento, es de gran tamaño, suave, elástico, resistente, relleno de aire y utilizado para terapias musculares, rehabilitación y fortalecimiento muscular.

Es conocido como balón suizo luego de que un grupo de fisioterapeutas norteamericanos lo estudiaran en su viaje a Suiza y se admiraran por su capacidad para sanar y fortalecer a quienes les utilizaban, se denominaban “Swiss-Ball”, ya que, a pesar de que se inventó en Italia fue muy aplicado en las clínicas suizas.  En 1989 fueron introducidos a los EEUU gracias a dos instructores, Joan Mohr y Pam Mullens discípulos de Mary Quinton, quienes los utilizaron en el ámbito pediátrico y neurológico.

Ya vemos que no se trata de cualquier pelota, es un elemento especial que se utiliza para ponernos en forma, mejorando la postura y contribuyendo a la recuperación de algunas zonas del cuerpo afectadas por dolores.  Igualmente se trabaja con ella en procedimientos físicos en pacientes con problemas neurológicos, cerebrales y ortopédicos, entre otros.

La pelota es el instrumento que nos ayuda a conseguir de forma más rápida los siguientes beneficios: mejora la postura, tonifica los músculos, incrementa la fuerza y la agilidad, ayuda a aumentar la velocidad y reduce el riesgo de lesión.

Hay muchas maneras de ponerse en forma y ejercitarse, así como gran variedad de planes y rutinas de entrenamiento con la pelota fitball ya que contribuye a mejorar y reforzar la eficacia de cada uno de los ejercicios que realizamos al apoyarnos en ella.  Actúa como una base inestable favoreciendo que al realizar cualquier ejercicio se active más de un grupo muscular. Al trabajar con ella debemos concentrarnos muy bien para mantener el equilibrio, consiguiendo que los músculos se fuercen y trabajen un grado más en cada movimiento.